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      Número 126 – Tebet 5786 – Enero de 2026

      Edición dedicada para apoyar a Osher Beyosher en apoyo a su hermosa tarea.

      Uso de bienes ajenos

      Alguien se lo comió

      Su hija separó queso en la heladera de su casa para comer en la merienda, alguien se lo comió sin pedir permiso, y consultan qué dice la Halajá.

      Pregunta

      ¡Hola! Ante todo, le pido disculpas si la pregunta suena ridícula, pero no lo es. Es una situación real que surgió en casa cuando una de mis hijas expresó su frustración al descubrir que, en su ausencia y sin aviso alguno, alguien se había comido las cuatro rebanadas de queso que había “reservado” en la heladera para prepararse un sándwich para la merienda. Tras un día agotador, volvió a casa imaginando ese sándwich reparador, y al abrir la heladera notó que el queso había desaparecido por completo. Alguien se lo había comido sin permiso. Mientras buscaba al responsable, una hermana sostuvo que debería haber puesto un cartel avisando que estaban reservadas; por lo tanto, el descuido era suyo. Un hermano agregó que también era su responsabilidad no haber hablado con todos —o con cada uno por separado— de su intención, para reservarlo de verdad. Otra hermana, en cambio, sumó al reclamo de la afectada que quien se comió el queso, debía pagar su valor exacto, según el peso, pero ya no sabíamos cuánto pesaba, porque “alguien” se lo había comido. Mi opinión personal —que mi esposa comparte— fue que nadie tenía por qué imaginar que estaban reservadas esas rebanadas y que, para evitar futuros conflictos, a partir de ese momento quedaba establecida la regla de que quien quiera reservar algo en la heladera, o fuera de ella, deberá avisar claramente, o dejar una nota visible. Mi hija estuvo de acuerdo con mi propuesta, pero la pregunta de todos quedó flotando en el aire: ¿qué dice la Halajá sobre este caso? ¡Gracias!

      Respuesta

      ¡Hola! Todo depende de cuáles sean las reglas habituales de la casa. Si los miembros de la familia suelen ser cuidadosos y detallistas con las pertenencias del otro, no es necesario avisar ni colocar carteles o notas, pues asumimos que nadie los retirará, comerá o utilizará algo, sin preguntar antes al dueño. En cambio, en hogares donde no se es tan estricto respecto del uso de las pertenencias ajenas, si alguien desea reservar algo —por ejemplo, un alimento en la heladera, como deseaba hacer su hija—, entonces sí resulta necesario avisar y/o dejar un cartel que indique claramente que está reservado. De todos modos, para evitar malos entendidos y discusiones innecesarias, siempre es preferible avisar. En ese sentido, la regla que usted propuso para aplicar de aquí en adelante es, sin duda, la mejor opción. ¡Gracias!

      Querido lector: nuestros sabios nos enseñan que no debemos deducir Halajot,
      ni hacer comparaciones, sin conocer profundamente el tema. Si tienes dudas
      de cómo hacer en tu caso, por favor, consulta con tu Rabino.

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